Sobre el rigor informativo, el compromiso crítico, y la doble moral

El titular de este artículo esta literalmente copiado de Akihabara Blues, donde leo, y compruebo los hechos antes de escribir al respecto, que en en uno de los últimos podcasts de un conocido site de videojuegos español, se deja entrever que los pocos que hemos tenido los webs de detallar los fallos de Grand Theft Auto IV hemos cogido la vía rápida y fácil de criticar un juego que merece un 10, con la finalidad de obtener tráfico y visitas.

Sobre esta desafortunada frase, quisiera matizar algunas cosillas

1) Del mismo modo que los que hemos osado nadar a contracorriente no estamos en posesión de la verdad absoluta, tampoco lo está el autor de la frase del podcast, ni el medio donde éste se aloja. Así que, de merecer un 10, nada.

2) Los sites pequeños que hemos puntuado de forma distinta a muchos medios gigantes, al ser pequeños, no tenemos el suficiente poder para seducir a las editoras de videojuegos, lo que implica que éstas jamás nos darán un trato privilegiado en muchos aspectos, llevándonos de viaje para probar en exclusiva ciertos títulos a cambio de una puntuación sobredimensionada y que se aleja de la realidad. Al no estar condicionados por nada ni por nadie, no tenemos motivos para esconder lo que salta a la vista, y por eso, cuando hacemos nuestro trabajo, decimos la verdad. Y lo demostramos.

3) Teniendo en cuenta que cada puntuación y análisis de cada medio está realizado en base al criterio personal de cada redactor -cuando no hay trato de favor de por medio- las reviews se sirven normalmente en forma de orientación, referencia y opinión. A pesar de que algunos medios sirven dichos análisis como si fuesen jueces, jurados y ejecutores intentando hacer tragar a la fuerza su criterio sobre productos fácilmente accesibles por todo el mundo como los videojuegos, tarde o temprano su discutible objetividad se acaba derrumbando como un castillo de naipes porque por mucho que nos pese a todos, quien acaba decidiendo si un producto es o no un 10 es el usuario final.

4) Hubo un tiempo en que el panorama de los sites especializados en videojuegos se podía traducir en algo tipo una única grande y libre, pero ahora mismo, somos mil pequeñas y cabreadas. Mil, porque cualquier usuario puede abrir un blog y decir tal juego es un timo. Pequeñas, porque nuestra integridad es nuestra, y no sabemos de nadie que nos la quiera comprar. Y cabreadas, porque estamos intentando curar una enfermedad que hace demasiado tiempo que está pudriendo los cimientos de los videojuegos.

Siguen ahí. Siguen siendo grandes. Pero no son ni únicas, ni libres. Y tienen MIEDO, porque saben que se les está acabando el chollo.