Desde hace unos años está de moda lo de vender de forma exclusiva terminales móviles por parte de la operadora de turno, lo que en teorÃa prohibe a las operadoras de la competéncia ofrecer el mismo terminal con otras condiciones, y que implica que quien tenga esta aparente exclusividad puede vender a su antojo y como quiera el teléfono. Decimos aparente exclusividad porque en realidad no es tal, solo que romperla no suele estar al alcance de todo el mundo.
Cuando una operadora pregona que tiene un móvil exclusivo para España, significa que la compañÃa fabricante y sus canales de distribución solamente ofrecen el terminal a dicha operadora, y a ninguna otra. Establecer estos acuerdos con los fabricantes es teóricamente sencillo, pero no tanto en cuanto a los distribuidores, puesto que cuanto más pequeños son, más difÃcil es controlarlos porque el volumen de terminales que mueven es menor y más difÃciles de detectar.
Luego está el asunto de las otras operadoras. La única manera que tiene una operadora para vender un terminal que ya vende otra operadora en exclusiva es comprándolos fuera de España y revenderlos en nuestro paÃs; todo está dentro de la legalidad, porque el distribuidor ya no está atado por un contrato de exclusividad al encontrarse fuera de España. Pasa que en estos casos el numero de terminales suele ser muy pequeño por los costes de importación y sus derivados.
El principal problema que tiene la operadora exclusiva es que estas exclusividades están reñidas con la legislación española en materia de importación, venta y distribución. Y eso, cuando se conoce, los resultados no les gustan nada a unos, pero pueden beneficiar a otros.





















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